domingo, 1 de agosto de 2010

Ayuda

Si de veras quieres ayudarme:
No camines por mi, dejame caminar por mi camino;
No hables por mi, dejame hablar y escuchame;
No llores por mi, dejame llorar y acompañame;
No decidas por mi, dejame elegir y respeta mis decisiones;
No te arrojes al agua por mi, dejame aprender a nadar;
No me impongas tu experiencia, dejame hacer la mia;
no aciertas por mi, dejame aprender a equivocarme,
porque yo crezco mas con mis errores que con mis aciertos.

Rene Trossero "Siembra para ser tu mismo" Ed. Bonun

La historia del lapiz


El niño miraba al abuelo escribir una carta. En un momento le preguntó ¿Estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? Es una historia sobre mí? El abuelo respondió: estoy escribiendo sobre ti pero más importante que lo escribo es el lapiz que estoy usando. Me gustaria que fueses como él cuando crezcas.
El niño miró el lápiz intrigado y no vio nada en especial. ¡Pero si es igual que todos los lapices que he visto en mi vida! Todo depende del modo en que mires las cosas, dijo el abuelo. En este lápiz hay ciertas cualidades que si consigues mentenerlas harán de ti una persona que viva en paz con el mundo.
1) Puedes hacer grandes cosas, pero nunca olvides que existe una mano que guia tus pasos. A esta mano nosotros la llamamos Dios y El siempre te conducirá en dirección a su voluntad.
2) De vez en cuando se necesita dejar de escribir y usar el sacapuntas. Eso hace que el lapiz sufra un poco, pero al final está más afilado y escribe mejor. Por tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores porque te harán mejor persona.
3) El lapiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.
4) Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por tanto cuida siempre lo que sucede en tu interior.
5) El lapiz siempre deja una marca, haz de saber que todo lo que hagas en la vida dejará trazos, asi que intenta ser conciente de cada acción.

viernes, 30 de julio de 2010

¿Por qué no ser Sacerdote?

Nuestra vocación: la santidad

Todos somos llamados a ser santos.

No hay nada de extraordinario en esta vocación.

Todos hemos sido creados a imagen

de Dios para amar y ser amados.



Jesús desea nuestra santidad

con un ardor inefable:

“Porque ésta es la voluntad de Dios:

que viváis como consagrados a Él.” (1 Tes 4,3)

Su divino corazón desborda de un deseo

insaciable de vernos progresar en la santidad.



Debemos renovar cada día nuestra decisión

de avanzar en el fervor como si se tratara

del primer día de nuestra conversión, diciendo:

“Ayúdame, Señor, Dios mío, en mis buenos

propósitos en tu servicio, y dame la gracia

de comenzar hoy mismo, porque lo que he hecho

hasta ahora no ha sido nada.”



No podemos renovarnos interiormente

si no tenemos la humildad de reconocer

aquello en nosotros que necesita ser renovado

Autor desconocido