viernes, 25 de diciembre de 2009

Vida consagrada

La perfección de la caridad a la cual son llamados todos los fieles implica para quienes asumen libremente el llamado a la vida consagrada la obligación de practicar la castidad en el celibato por el Reino, la pobreza y la obediencia. La profesión de estos consejos en un estado de vida estable reconocido por la Iglesia es lo que caracteriza a la vida consagrada.
El estado religioso es una de las maneras de vivir una consagración más intima que tiene su raíz en el bautismo y se dedica totalmente a Dios. En la vida consagrada los fieles de Cristo se proponen, bajo la moción del Espíritu Santo, seguir más de cerca a Cristo, entregarse a Dios amado por encima de todo y persiguiendo la perfección de la caridad en el servicio del Reino, significar y anunciar en la iglesia la gloria del mundo futuro.
Nacida en oriente en los primeros siglos del cristianismo y vivida en los institutos canonicamente erigidos por la iglesia, la vida religiosa se distingue de las otras formas de vida consagrada por el aspecto cultural, la profesión pública de los consejos evangélicos, la vida fraterna lleva en común y por el testimonio dado de la vida de Cristo en la iglesia.

Vocación laical

Los laicos tienen como vocación propia buscar el Reino de Dios ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según Dios... a ellos de manera especial les corresponde iluminar y ordenar todas las realidades temporales a las que están estrechamente unidos.
Los laicos deben tener conciencia no sólo de pertenecer a la Iglesia sino de ser Iglesia.
El amor conyugal comporta una totalidad en la que están todos los elementos de la persona, mira una unidad profundamente personal que más allá de la unión en una sola carne, conduce a no tener más que un corazón y un alma, exige la indisolubilidad y la fidelidad de la donación recíproca definitiva y se abre a la fecundidad.

martes, 22 de diciembre de 2009

Tres gracias necesarias

El Coraje, la Renuncia y la Disposición son tres gracias necesarias en todo camino hacia la verdadera felicidad.
En que punto tu crees que debes fortalecerte? Te sugerimos que hagas un cuadro para confrontar tu vida conforme estas gracias necesarias para vencer los "miedos" a descubrir y vivir la propia vocación.

Gracias

Como estoy

Qué debo hacer

Coraje

Preciso crecer porque tengo miedo de seguir este camino a pesar
del llamado de Dios

Leer la vida de Santos
de Rezar y pedir coraje

Renuncia

Tengo miedo de renunciar a mi mismo, a mis planes proyectos, etc

Percibir a qué estoy apegado, y orar pidiendo la gracia del desapego

Disposición

Estoy deseando vivir el llamado, dispuesto a vivir la voluntad de Dios pero a veces dudo.

Esforzarme por ser fiel a mi llamado y rezar para no dejarme vencer.


lunes, 14 de diciembre de 2009

La voluntad de Dios

El hacer tu voluntad, Dios mio, me ha agradado. Y tu ley está en medio de mi corazón.(Salmo 40:8)
Enseñame hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra en rectitud (Salmo143:10)

Dios tiene un plan perfecto para todo lo que pasa en el mundo entero. El sabe muy bién lo que acontece a su alrededor, porque él creo el mundo y todas las cosas. No hay nada que pueda evitar la voluntad soberana de Dios.
Sólo él la conoce, es secreta.
Pero, también tiene un plan perfecto en su voluntad divina para cada persona. El nos creó y sabe muy bién lo que necesitamos y lo que nos pasa y el propósito para nuestras vidas.

REFLEXION:
Muchos cristianos dicen:
¨¿ Cómo puedo saber la voluntad de Dios?;
¡ Yo quiero hacer la Voluntad de Dios!
A veces nos complicamos mucho la vida cristiana. Nos afligimos pensando lo que Dios quiere para nuestra vida espiritual; para cómo y dónde servirle; para las decisiones que se tienen que hacer en la vida; etc., etc., sin tener una respuesta concreta o satisfactoria.
El salmista no se complica la vida. El hacer la voluntad de Dios le era muy familiar:¨Me agrada, Dios mio, hacer tu voluntad;¨
¿ Por que le era tan fácil, tan agradable, tan familiar hacer la voluntad de Dios?
La respuesta la encontramos de él mismo:
¨tu ley la llevo dentro de mí.¨
El salmista conocía muy bién la ley del Señor.Conocía lo que la Palabra de Dios en sus mandamientos quería para su vida espiritual, y para todas las decisiones de su vida.

Cuándo disfrutamos la Palabra de Dios, y tenemos comunión con él, sabemos lo que quiere para nosotros. El escudriñar Las Escrituras nos enseña cuantas cosas hermosas tiene el Señor para nosotros. Sólo nos basta ser obedientes:¨Enséñame a hacer tu voluntad, porque tu eres mi Dios.¨ Salmo 143:10.

ORACION:
Señor, enséñame a discernir tu Palabra para así ser obediente a tu voluntad, en el nombre de JESUS, AMEN.